Desigual uso del tiempo
¿Sabías qué las mujeres
realizamos una hora más de trabajo diario cobrando, incluso, más que nuestras
parejas varones?
¿Sabías qué las parejas que tienen
el mismo nivel de estudios y trabajo, con el nacimiento de los hijos, ellas
realizan cuatro horas y media más de trabajo diario?
Supongo que sí, porque en nuestro
entorno estamos acostumbrados a ver a más mujeres dedicando parte de su tiempo
diario a este tipo de trabajos no remunerados o invisibilizados.
Estamos hablando de la
desigualdad de género en el uso del tiempo.
Los datos que hemos tomado como
base provienen de INE, una encuesta realizada en 2009-2010 pero que son los
datos más recientes que hemos podido encontrar al respecto (dejo enlace en el
artículo).
Las únicas razones que podemos
encontrar a este reparto desigual de las tareas domésticas o del cuidado de los
hijos se basa en la tradicionalización de los cuidados como funciones femeninas
o destinadas al sexo femenino.
Aquí entran en juego dos términos
realmente importantes como son sexo y género: por un lado, al considerarse
tareas femeninas, es decir, al estar feminizadas por la socialización, los
hombres se distancian de ellas y no se identifican con las mismas. Esta desidentificación
de los varones y la identificación de las mujeres por la tradición, llevan a
que sean ellas quienes ocupen esos lugares. Así que la rueda continúa en un
círculo perfecto.
Sin embargo, este desempeño de
funciones domésticas no se realiza sin coste alguno para las mujeres. En el
cálculo final de horas trabajadas al día, encontramos que ellas destinan menos
tiempo al ocio o a cuidados personales, con lo que, el tiempo dedicado a las
labores destinadas a la familia va en detrimento de ellas mismas.
Podríamos pensar que estos datos
provienen de valores que están desfasados o en transición, pero no es así. La incorporación
de las mujeres al trabajo remunerado no ha supuesto un aumento del trabajo de
los hombres en las labores domésticas, sino una externalización de este tipo de
trabajo. El denominado trabajo doméstico que siempre está desempeñado por otras
mujeres.
Sin embargo, y como aspecto
positivo, sí se ha producido un aumento de las horas de cuidado por parte de
los hombres a los hijos, pero no una disminución de las mujeres. Podríamos
decir que, se está creando un nuevo modelo de familia donde ambos están
implicados en la crianza y educación de los hijos.
Cuando nos preguntamos sobre las
estrategias para poder acortar estas desigualdades, resulta difícil hacerlo desde
el ámbito privado. Los espacios públicos, las políticas públicas de
reconocimiento y puesta en valor del trabajo doméstico y de la crianza, suponen
los mejores aliados para el cambio de conciencia social. Sin este tipo de
medidas no es posible avanzar.
Cada casa, cada familia puede
crear sus espacios, pero son necesarios los actores políticos para dar
visibilidad y empuje a los cambios sociales. Ambos van de la mano, pero el
impulso debe trazarse desde las instituciones para crear la estrategia
necesaria para alcanzar la igualdad.
INE (Instituto Nacional de Estadística) https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INEPublicacion_C&cid=1259924822888&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout¶m1=PYSDetalleGratuitas


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